Músculos fuertes, cuello sano

Quién no ha tenido dolor de cuello alguna vez? De cada 100 pacientes que acuden al médico por dolor de espalda, 60 lo hacen por dolor lumbar, 30 por dolor cervical y 10 por dolor dorsal. La falta de musculatura, estrés, hernias discales, traumatismos o cánceres son los principales responsables de que aparezca el dolor cervical. Los expertos insisten en que el fortalecimiento de la musculatura del cuello y la adopción de una actitud positiva ante el dolor son las mejores armas para prevenirlo. La higiene postural es solo un complemento del ejercicio físico, y el vértigo cervical, un mito.

Es un mito que los problemas cervicales causen vértigo

La cervicalgia mecánica, cuando el dolor de cuello se atribuye sobre todo a un mal funcionamiento de los tejidos blandos (músculos y ligamentos), puede producir a veces dolor irradiado en los brazos. Es más frecuente en mujeres que en hombres, en edad joven y con trabajos sedentarios.

Los datos científicos más recientes sugieren que la artrosis cervical, que se ha considerado durante mucho tiempo como causa de dolor de cuello, es un proceso normal que no supone un mayor riesgo de padecer dolor, salvo en artrosis grandes que comprimen la médula espinal. La hernia discal y la estenosis espinal (reducción de la superficie del canal por el que discurre la médula espinal) son anomalías frecuentes en la población que pueden causar enfermedad.

“La situación de la hernia discal cervical y la estenosis espinal cervical se consideran enfermedades cuando, en el caso de la hernia discal, comprime una raíz nerviosa y causa pérdida de fuerza en el brazo o la mano, o dolor irradiado a lo largo de uno o los dos brazos. Y en el caso de la estenosis espinal, cuando causa esos síntomas o al comprimir la médula genera pérdida de fuerza en las piernas, haya dolor o no”, afirma Francisco Kovacs, presidente de la Fundación Kovacs.

El tratamiento básico del dolor cervical se centra en la terapia farmacológica (antiinflamatorios, analgésicos y relajantes musculares) junto con rehabilitación y fisioterapia. Otra opción es la intervención neurorreflejoterápica, que estimula las terminaciones nerviosas de la piel. La rehabilitación y la fisioterapia son las medidas que disponen de más pruebas científicas de eficacia para tratar el dolor cervical mecánico, mientras que los resultados de los estudios de higiene postural revelan que es un complemento del ejercicio físico.

Durante mucho tiempo se ha asociado el dolor cervical con el vértigo. Pero los resultados de la literatura científica entierran esta creencia. “Muchos de los vértigos que hace 20 años se atribuían al cuello eran de oído. Sucedió, por ejemplo, con el vértigo posicional paroxístico benigno, el que se produce cuando el paciente mueve la cabeza hacia arriba o se acuesta en la cama, que se descubrió que lo provocan unas partículas que tenemos dentro del oído llamadas otoconias”, resuelve Eduardo Martín Sanz, otoneurólogo del hospital de Getafe (Madrid) y miembro de la Sociedad Española de Otorrinolaringología.

Fuente: El País